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Os traemos un elemento de escenografía muy en nuestra línea. De esos que hasta que no los acabamos no sabemos si será un completo desastre o algo que usemos en nuestras partidas de Warhammer Fantasy. Aunque cuando hacemos elementos pequeños como este pensamos más en 1650 A Capa y Espada. En fin, sin más preámbulos os presentamos el almiar.
 

Ya os hemos comentado en diversas ocasiones, que somos más dados al ensayo y error que a acertar a la primera. Y no por que nos guste hacerlo bien desde el principio, si no por que somos así, y necesitamos tropezarnos antes de poder andar. Así aprendimos a jugar a Warhammer Fantasy, primero con derrotas y luego con medias derrotas. En 1650 A Capa y Espada nos paso exactamente lo mismo. En cuanto a Mordheim (Empire in flames) fue menos duro, pero aún seguimos aprendiendo. 
 
Con la escenografía es exactamente lo mismo, y el almiar lo representa a la perfección. Hay algo que no sabemos hacer que es la paja esculpida. Anterior mente usamos tela de peluche para los campos de trigo, pero no queríamos que nuestro tablero se pareciera peligrosamente a un Teddy Bear si usábamos demasiado. Así que nos lanzamos a intentar esculpirla.
 
Como esculpir por esculpir es tontería, pensamos que un almiar junto a nuestros campos de trigo sería la excusa perfecta como proyecto que nos obligara a hacerlo.
 
Los referentes fueron lo primero con lo que nos tuvimos que poner. Aunque teníamos bastante claro como era un almiar, siempre es muy recomendable tener un par de imágenes para consultar. Lo cierto es que cuando te dispones a construir algo, le prestas mucha más atención a los detalles.
 
Una primera búsqueda nos permitió contar con suficientes imágenes con las que trabajar. Básicamente un montón de paja con forma de … ¿tetilla? y una estructura interna de cuatro y cinco palos, tres en la base en forma de estrella y uno en vertical.
 
Contábamos con una peana de DM cortada de unos 70 mm de diámetro, así que decidimos poner el almiar sobre ella. Pensamos que entre 80 y 90 mm sería una buena altura y nos lanzamos a ello.
 
En primer lugar cortamos dos piezas redondeadas de poliestireno de 30 mm de grosor y 40 mm de diámetro. Con un poco de cola blanca las unimos.
 
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A continuación le dimos algo de forma con un cutter y redondeamos las aristas con ayuda de un taco de lija. Coronamos el almiar con el palo vertical que hicimos con madera de balsa (y aquí cometimos dos errores).

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Ahora llegaba el momento de la verdad, la masilla. Como viene siendo habitual usamos masilla para modelar de secado al aire de Dass (a ver si nos patrocinan ya…). Hicimos un churro que aplanamos con la ayuda de un rodillo. Después pusimos la masilla sobre una superficie con relieve.

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Cortamos las tiras para que fueran más manejables y por que nuestra intención era que en la superficie del almiar diera la sensación de que se había ido amontonando por capas. Empezamos por la parte superior y así la capa más gruesa sería la de la base.
 
Pusimos cola blanca sobre el poliestireno y colocamos la pieza de masilla. La acomodamos un poco y nos dimos cuenta de que la textura no tenía relieve suficiente. Así que tomamos una lanceta y fuimos dibujando un rayado.
 
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Y poco a poco fuimos bajando hasta llegar a la base. Aquí no nos importo que nos sobrase masilla y quedase como una falta, pues la usaríamos para texturizar la peana.
 
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Para texturizar la base usados dos técnicas. En primer lugar texturizamos al igual que antes, con líneas verticales, algunas horizontales y verticales de forma salteada. Esto pretendía representar la paja en el suelo. Después usamos un cepillo de dientes para hacer la textura del terreno.
 
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Y aquí es cuando nos dimos cuenta del mayor error. Nos habíamos olvidado colocar los palos que sobresalían de la parte inferior del almiar. Así que después de mencionar a unos cuantos dioses enanos, no nos quedo otra que cortar unos trozos de madera de balsa y “pincharlos” como pudimos.
 
Lo cierto es que no quedo nada bien, pero disimulamos un poco el estropicio con unas piedras. Aunque esto había que sumarle el poste vertical que nos había quedado ridículamente corto.
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Lo que salva el proyecto en si, es nuestra habilidad de no acertar a la primera y que las esperanzas las depositamos en una segunda. Además este proyecto tiene el gran reto de representar paja, y esto es algo que hasta no pintemos no sabremos si ha funcionado  o no. Pero no nos hacemos muchas ilusiones.
 
Por si acaso hemos empezado un nuevo almiar, eso si, esta vez con toda la estructura interna.
 
Creemos que este proyecto representa a la perfección la esencia del ensayo y error y el tirarse a la piscina. Por eso lo queremos usar para animaros a todos a intentar a hacer las cosas, aunque no tengamos confianza en el resultado. Uno no nace sabiendo y  hasta equivocándose se aprende. Además no olvidemos que la suerte sonríe a los audaces.
 
Ya todos sabéis cuál es nuestra opinión con respecto a lo enriquecedor que puede ser la escenografía sobre un tablero de batalla. No importa que sea 1650 A Capa y Espada que Warhammer Fantasy. La sensación de profundidad que unos elementos bien colocados puede crear, ayuda y mucho en la inmersión en el papel de generales, que como jugadores debemos asumir.
 
Por ello es tan importante que contemos con escenografía en nuestras partidas, y que además nos animemos a hacerla.